El cable a tierra de Alfredo Camarero: la Noche Porteña y el Tango
Sabías que…?
El vínculo de Camarero con el Tango comenzó allá por los años 50, después de largas horas de entrenamientos… un cable a tierra.
“Mis amigos eran de la noche. No hablaban todo el tiempo de natación como los chicos del club. Así que con ellos nos íbamos al café “Miraflores” a jugar a los dados. A la noche íbamos a bailar, al cine, a jugar a las cartas. Esa era mi manera de soportar los entrenamientos.”
Cuando llegaban los carnavales Alfredo nos cuenta que iba al “Mingo Lavalle” donde existía una academia especial para aprender a bailar el tango.
Dice: “Yo no sabía bailar bien, y al parecer la academia resultó una alternativa de solución”. “Sacábamos un ticket para bailar con las chicas, y después, un poco más experimentados, nos íbamos al barrio porteño de San Telmo al “Club de Barrenderos”. Ahí las chicas se ponían de un lado y los varones del otro, y las sacábamos a bailar con un ademán muy especial, un cabeceo que indicaba la pista de baile.”
“Cuando ya habíamos terminado de bailar con una chica, teníamos que ir al otro extremo de la pista para conseguir nueva pareja porque, después de tantos pisotones, las oportunidades eran cada vez menores.”
Extracto de “Alfredo Camarero: Esfuerzo, táctica y astucia”, 2003 del segmento de Calidad de Vida de The Unicist Research Institute.